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WhatsApp y la nueva estafa
Cómo funciona el engaño de compartir pantalla

Las estafas en servicios de mensajería instantánea, como WhatsApp, siguen en aumento. Tan solo en agosto de 2025, Meta confirmó la eliminación de más de 6.8 millones de cuentas vinculadas a operaciones fraudulentas. Entre los métodos más recientes y peligrosos, se encuentra uno que aprovecha la función de compartir pantalla para robar datos personales, acceder a cuentas y, en muchos casos, sustraer dinero de las víctimas.
En este artículo explicamos cómo funciona este tipo de fraude, cuáles son sus consecuencias reales y qué medidas pueden tomarse para prevenirlo.
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¿Como funciona esta estafa?

El esquema se basa en técnicas de ingeniería social, es decir, en la manipulación psicológica de la víctima para que actúe impulsivamente y entregue información sensible.
A continuación, el paso a paso del engaño:
1. La llamada inicial
Todo comienza con una videollamada de WhatsApp desde un número desconocido. El estafador se hace pasar por un representante de un banco, una empresa de servicios, el soporte técnico de WhatsApp o incluso un familiar o amigo con una supuesta urgencia. El número suele estar falsificado para parecer local u oficial, y la cámara del interlocutor aparece negra o borrosa para ocultar su identidad.
2. El problema urgente
Con el fin de generar ansiedad o miedo, el estafador plantea una situación urgente: un cargo no autorizado, una sesión abierta en otro dispositivo, un premio que requiere verificación o el bloqueo inminente de una cuenta.
3. La solicitud de compartir pantalla
A continuación, pide a la víctima que comparta su pantalla o instale una aplicación de acceso remoto como AnyDesk o TeamViewer. La excusa: “verificar el problema” o “brindar asistencia técnica”.
Una vez activa la función, el delincuente puede ver en tiempo real los códigos de verificación que llegan por SMS o notificaciones, lo que le permite tomar control de la cuenta de WhatsApp u otros servicios.
4. Acceso total al dispositivo
Desde ese momento, el estafador puede observar toda la actividad del teléfono, incluyendo el uso de aplicaciones bancarias. En algunos casos, también instala software malicioso (como keyloggers) para seguir capturando información posteriormente.
5. Robo de dinero y de identidad digital
Con los datos obtenidos, los atacantes transfieren dinero, vacían cuentas o suplantan la identidad de la víctima para pedir dinero a sus contactos.Casos reales: Pérdidas millonarias por compartit pantalla.

Este método ya ha sido reportado en diversos países. En España, el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) emitió un comunicado de alerta sobre este tipo de fraude.
En Brasil, un usuario relató en Reddit cómo su madre perdió 3,000 reales tras recibir una videollamada de una “amiga” —cuya cuenta había sido previamente comprometida— y ser convencida de abrir su banca en línea mientras compartía pantalla.
En Hong Kong, el impacto fue aún mayor: una víctima perdió 5.5 millones de dólares después de compartir su pantalla durante una supuesta llamada de soporte técnico de una empresa de telecomunicaciones.
¿Cómo protegerte de esta y otras historias similares?
Reducir el riesgo es posible siguiendo buenas prácticas de ciberseguridad y manteniendo una actitud preventiva frente a llamadas o mensajes sospechosos.
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No compartas tu pantalla: nunca actives esta función durante una llamada con alguien que no puedas verificar plenamente.
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No compartas códigos de verificación: son personales e intransferibles. Ninguna empresa o servicio legítimo los solicitará por teléfono o chat.
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No proporciones datos sensibles: evita brindar contraseñas, información bancaria o personal a través de llamadas o mensajes.
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Verifica por canales oficiales: ante cualquier duda, contacta directamente con la empresa o persona a través de medios verificados.
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Activa el doble factor de autenticación: esta capa adicional de seguridad puede impedir que un atacante acceda incluso si obtiene tus credenciales.

Las estafas que aprovechan la función de compartir pantalla son un claro ejemplo de cómo los cibercriminales combinan la tecnología con la manipulación emocional para obtener acceso a información valiosa.
Además de contar con soluciones de protección, la conciencia y la educación digital son las herramientas más poderosas para prevenir estos ataques.
Estar informados, desconfiar de solicitudes inusuales y mantener buenos hábitos digitales puede marcar la diferencia entre la seguridad y la pérdida de datos o dinero.








